…Y AL LENENSE PROINASTUR LE VOLVIERON A EMPATAR EN LA ORILLA (1-1)

GIJÓN | SÁBADO 25 DE ENERO DE 2025

El primer equipo de la Sociedad Deportiva Lenense Proinastur ha vuelto a empatar, en esta ocasión 1-1 ante el TSK Roces, y ha acumulado su decimotercera jornada consecutiva sin conocer la victoria en el choque, correspondiente a la fecha 19 de la Tercera Federación, que se ha celebrado esta tarde-noche en el campo gijonés de «Covadonga».

Si el último Lenense que descendió lo hizo acumulando desgracia tras desgracia tras firmar el mejor arranque de su historia en categoría nacional (13 partidos sin perder), el de este campaña, cuyo desenlace todavía está lejos, pero cada vez más cerca y más oscuro, ya va enfilado a batir la racha más negativa (16 partidos consecutivos sin conocer la victoria en la 2014/2015).

A los futbolistas, en cuestión de esfuerzo y sacrificio, nada se les puede reprochar. Jugaron y batallaron casi 80 minutos con diez por la expulsión de Carlos Figar y lograron, incluso, ponerse por delante al transformar Lucas Rodríguez, en el minuto 53, un penalti cometido sobre el debutante Fahd cuando protegía un balón suelto tras una jugada a balón parado.

La primera parte y el partido en general, pero sobre todo la primera parte, fue futbolísticamente muy deficiente por ambos bandos y muy accidentada para los verdiblancos, que además de la expulsión por roja directa del hoy central mierense, sumó la lesión en un hombro del otro central, Montalbo. Denzel, que entró por un Pelayo Paíno que asumió con una madurez encomiable su mala suerte colateral, y Laine reconstruyeron el centro de la zaga de los de Manolo Simón.

La primera gran ocasión del choque, todavía once contra once, la tuvo Lucas Rodríguez, que estuvo listo para oler la falta de entendimiento a la hora de restar un balón largo del portero rocista Enol Ordóñez con su defensa de cierre, pero este se recompuso lo justo para puntear agónicamente el tiro raso, a puerta vacía, del 8 verdiblanco.

Con la superioridad numérica recién asumida, los gijoneses gozaron de su mejor momento y sus mejores opciones de gol del primer acto. De hecho, en el consecuente golpe franco tras la roja a Figar, Busmann realizó la parada de la noche para desviar, primero, y blocar después el disparo a romper de Dani Morán.

Desde ahí y hasta el descanso los de La Pola fueron adaptándose a la nueva situación y ejerciendo algo más de control sobre el juego, aunque su bagaje atacante se redujo a un par de tiros desde la frontal, tras el rechace de sendas faltas, de Dani Pérez y Denzel.

Ya en la segunda parte y ya con el relatado 0-1 en el luminoso, el Lenense Proinastur tuvo tres muy buenas opciones, casi consecutivas, para hacer el segundo: un derechazo de Puyi desde el perfil diestro de la frontal del área que se marchó ligeramente alto; una falta botada con toda la mala uva del mundo por Pablo Sánchez desde más de 40 metros directamente a portería, cuando todo el mundo esperaba el balón templado al corazón del área; y un voleón al cielo de Denzel para resolver una pelota suelta a seis metros de portería tras un saque de esquina que, quizá con menos alma y más sutileza, podría haber acabado entre palos.

El TSK Roces fue cogiendo otro aire con los cambios de Efrén Díaz, imponiéndose en el plano físico y encerrando poco a poco a los de Manolo Simón a base de fútbol directo y del balón parado que les concedía, con razón o sin ella, un Pérez Albuerne que necesitó pitar demasiado y muy «por el libro» para dirigir un partido que se dirigía solo.

El empate llegó, otra vez, de la manera más cruel, en el 89′, pero futbolísticamente fotocopiado a lo que viene siendo ya casi un via crucis. Un balón colgado diagonal, un delantero centro absolutamente solo que asiste de cabeza, con los pies en el suelo, hacia un costado para le entrada de un compañero en segunda línea y este, hoy Ferrera, con poco ángulo y mucho mérito, cruzó al palo más alejado del arco defendido por Bussmann.

Desde el 1-1 y hasta el final sólo hay que reseñar la evitable expulsión por doble amarilla de Pablo Coutado, que apenas estuvo un cuarto de hora sobre el sintético, que dejó a los verdiblancos con nueve poco antes de los pitidos finales.

Mucha factura esta de dos sancionados, un lesionado y un tocado muscular, Mario Monasterio, para un partido que, otra vez, no se gana cuando estaba en la mano. De esos que se acaban lamentando allá por el mes de mayo, cuando se recogen las notas de esta evaluación continua que es la Liga y en la que el Lenense Proinastur, de momento, va para muy deficiente.