EL LENENSE PROINASTUR EMPATA ESTRELLÁNDOSE CONTRA LOS PALOS (0-0)
LA POLA (LENA) | VIERNES 1 DE NOVIEMBRE DE 2024
El primer equipo de la Sociedad Deportiva Lenense Proinastur ha sumado su primer empate de la temporada tras igualar sin goles ante el del Club Deportivo Colunga en el choque, adelantado a la novena jornada de la Tercera Federación, que se ha celebrado esta mañana en el Estadio FINSTRAL El Sotón de La Pola.
El partido resultó, en términos futbolísticos globales, bastante equilibrado, pero al ser las ocasiones claras de los de Manolo Simón tres balones a los postes, dos en la primera mitad y otro en la segunda, se podría pensar que volaron dos puntos más que otra cosa, aunque los colungueses también tuvieron las suyas.
De hecho, los visitantes entraron mucho mejor en el partido, incomodando sobremanera a los verdiblancos, que han perdido algo de la claridad y la frescura con la pelota con la que iniciaron la temporada. La primera acción con cierto peligro vino a raíz de un balón colgado desde la derecha que se convirtió en un globo hacia el área pequeña del Lenense Proinastur que Álvaro García, llegando de segunda línea, remató sin apenas fuerza, presentando el interior de la bota, al lateral de la red.
Los de casa se fueron asentando con el paso de los minutos y en el 21′ llegaría su primera gran opción. Jugada por la izquierda de Diego García que, tras revolverse, dejó en la frontal para la llegada de Lucas Rodríguez, que colocó con el empeine interior a la escuadra más alejada, pero cuando se cantaba ya el gol, el poste, casi en la cruceta, escupió el balón.
El segundo en encontrarse con la madera fue el antes pasador, Diego García, que en una de sus clásicas jugadas de porfía, al filo del descanso, vio de reojo ligeramente adelantado a Raúl Paulino y, aprovechando el bote del esférico, empaló con toda la intención del mundo un tiro fuerte con parábola para sorprenderle, pero en su caída la bola, tan teledirigida, botó directamente contra la base del palo.
Tras el descanso, el Lenense Proinastur salió frío, casi desconectado, y ahí llegaron las grandes ocasiones visitantes del segundo acto. La primera fue para David Ferrari, que entró como un cuchillo, sin oposición, por el perfil diestro, pero David Vázquez sacó una buena mano para proteger el flanco «largo» y desviar el tiro casi a bocajarro. Al poco, estuvo atento para hacer lo propio con otro con mucho peligro, este desde la frontal, de Javi Meana.
La entrada al césped de Pablo Guti, que reaparecía más de nueve meses después de su lesión de ligamento cruzado, fue limpiando la salida de balón verdiblanca y el último cuarto del choque fue el de mayor dominio local, con el Colunga voluntariamente agazapado para defender el empate y, si acaso, intentar que funcionase la no escrita «Ley del Fútbol» para llevarse todo el botín en una contra.
Desde ahí y hasta el final hubo dos tiros, uno entre palos y otro al palo. Un disparo raso, algo flojo, de Mario Monasterio que blocó Raúl Paulino rodilla en tierra y el tercer maderazo, segundo de Lucas Rodríguez que, en la segunda jugada de un córner, voleó pierna arriba, a menos de un metro de la portería, con tan mala suerte que el rechace, en vez de volver hacia el corazón del área, se alejó dibujando la línea de fondo.


