DE «EL SOTÓN» A LA FLOR PARA HACER UN SOLO EQUIPO
LA POLA, LENA | MIÉRCOLES 26 DE JUNIO DE 2024
Cada vez es más frecuente en los equipos deportivos, también en los equipos de trabajo de muchas empresas, programar actividades que rompan la rutina y que sirvan para lo que llaman teambuilding, que en castellano suena menos técnico y rimbombante, pero quizá más claro y bonito: hacer equipo.
Se trata de eliminar aparatos y datos, cambiar de ambiente, quitar el traje de faena habitual y, en la mayoría de los casos, fundirse con la Naturaleza para potenciar valores y estrechar lazos a través de la diversión compartida: un pádel, una paintball, unas tirolinas, una caminata…
Eso es lo que hemos hecho hoy nosotros después de la sesión técnico – táctica de la mañana y de la fruta, por supuesto. Irnos de excursión al prau de La Flor, uno de los enclaves con más y mejor energía de todo el concejo, no sólo por la indiscutible belleza del valle del Naredo, sino también por lo que supone para todos los lenenses su romería del lunes posterior al Lunes de Pascua.
El Lunes de la Flor es un día en el que todo el mundo se saluda con una efusividad diferente; comparte comida, bebida y bailes; se está más orgulloso que ningún día del año de ser de Piedracea o de Lena. Es un teambuilding con todas las letras para los habitantes y los naturales del concejo que no se lo pierden por casi nada del mundo.
Después de la caminata y de degustar el picnic que prepararon Fini y Heriberto a base de sándwiches de jamón york y queso, de cacao y perritos calientes, no dio tiempo ni a poner en práctica el programa de juegos populares y de antaño que tenían preparados los monitores. En dos parpadeos los niños ya se habían organizado y mezclado en diferentes grupos que iban interactuando para disfrutar del río y del prau y sólo se limitaron, que no es poco a veces, a vigilarles.
Se nota que con el paso de las horas y los días los niños y las niñas se buscan, se quieren, se comprenden y se respetan cada vez más. Y si hay algún problema, este se aborda y se intenta solucionar antes de que se haga demasiado grande e irreconducible.
Nosotros, los familiares y los monitores, los educamos, los criamos, los entrenamos y los cuidamos, pero mal haríamos si esa frontera no nos permitiera aprender cosas de ellos.


