EMPATE DE RAZA (3-3)

POLA DE LENA | 5 DE SEPTIEMBRE DE 2021 | Fotos: Pablo Requejo, Pilar Estrada, Javi y Rubén

El primer equipo de la Sociedad Deportiva Lenense Proinastur ha iniciado su andadura 2021/2022 en la nueva Tercera RFEF empatando a tres en su Estadio “El Sotón” ante el Club Deportivo Colunga, en el choque que se ha celebrado esta tarde-noche ante algo más de 200 espectadores.

Siempre solemos escribir que los partidos que terminan siendo nocturnos en Pola son especiales, que acaban siendo recordados por algo y este lo va a ser por la locura que se terminó instalando en el juego, los protagonistas, la grada y, por supuesto, reflejando en el marcador y su evolución a lo largo de los 95 minutos de contienda.

Los verdiblancos salieron en tromba y, salvo un tímido acercamiento de los visitantes en el minuto 12, fueron dueños y señores absolutos de los destinos de lo que ocurría sobre el sintético durante, al menos, la primera media hora. Tras un primer remate en semifallo de Madou, vino la primera opción clara de gol para los de Alfonso Arias, un saque de banda colgado en diagonal que, tras la prolongación de Berto, fue cabeceada por Pedro Cejudo para que Isra, el guardameta colungués, desviara a córner.

Al paso por el ecuador del primer acto, Pibe remató al palo y, posteriormente, fue arrollado sin que el equipo arbitral apreciara pena máxima. No sería la primera jugada polémica a la que se acabarían enfrentando ni tampoco el único palo, ya que el propio Pibe, poco después, remataría con la testa a la base del poste otra pelota peinada.

El Colunga tardó mucho en empezar a soltarse esta presión asfixiante del Lenense Proinastur que merecía mucho más, pero lo que se llevó en el 41’ fue un palo gordo. Dani Corgo, poco más allá del centro del campo, amagó con la derecha, armó un zurdazo un poco “a ver qué pasa” y lo que pasó fue un pepinazo a toda la escuadra que no pararían ni tres porteros. Golazo que ponía toda la injusticia con el 0-1 en las tablillas del marcador, pero el Fútbol, lo sabemos bien, va de lo que va.

Afortunadamente, a pesar de la muda de media plantilla (casi obligada cada verano), el espíritu guerrero y el empuje que tanto ha dado a los verdiblancos dos últimos años en Tercera parece persistir.

Otra vez Madou, a los diez minutos, ensayó el primer disparo con “mala idea” del segundo tiempo para que el portero Isra se luciera, pero dejó ahí un rechace que Berto Arias ganó para servir atrás a Pibe cuyo disparo fue taponado cuando ya se cantaba el empate.

Se rondaba el 60’ y Josín Remuñán, otra vez desde fuera del área, esta vez raso y sin nadie que le presionase, articuló un tiro, que parecía de gracia, para hacer el 0-2 y desencadenar, sin él saberlo, la locura final. No habían pasado ni dos minutos cuando Campillo recogió un balón suelto en el área para poner el 1-2 que volvía a abrir un claro entre tanto nubarrón para los de casa.

La entrada de Jorge Fidalgo le dio algo de cabeza y claridad a los de “Fonso” entre tanto corazón mientras el Colunga, en su papel, se limitaba a intentar bajarle las pulsaciones al partido y a interrumpir el juego con continuas faltas que fueron subiendo de tono ante la inacción del colegiado en el capítulo disciplinario. Incluso la parroquia verdiblanca reclamó dos penaltis, uno sobre Madou y otro sobre Pablo Sánchez antes de encarar el último cuarto hora.

Restaban tres para el 90’ cuando Pibe, por fin, acertó con la red tras empalar una preciosa volea cruzada, a media altura, desde dentro del área que suponía el 2-2, pero aún iban a pasar cositas (sic Rubén Martín).

Nada más sacar de centro, el pelotazo hacia el área de Dani Fernández, fue “pinchado” en un control espectacular por Rubén Olmos que, a continuación, resolvió con calidad para hacer un 2-3 que, en condiciones normales, acabaría psicológicamente con cualquier equipo, pero el Lenense Proinastur de Alfonso Arias, y en “El Sotón” y por la noche, se convierte en un ente competitivo que nunca se rinde y en el 91’, en un centro lateral de Carlos, con Berto Arias pasando por ahí, la pelota acabó dentro para poner el 3-3 y otorgar una recompensa mínima a quien más lo peleó. Y no fue máxima porque, en la penúltima jugada del partido, Isra volvió a repeler un trallazo de Pablo Sánchez.

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